En ese momento, Gastón, con su calidez humana y dedicación, no dudó en buscar nuestras llaves hasta dar con ellas, evitando que se perdieran en la boca de la tormenta. Se tomó el tiempo y mostró preocupación por ayudarnos en nuestra búsqueda. Mientras nos retirábamos para resolver el problema de las llaves y recuperar nuestro vehículo, su perseverancia y compasión se destacaron.
Hoy, cuando volvimos al café, nos enteramos de que Gastón había encontrado nuestras llaves. Esta experiencia no solo nos hizo apreciar la amabilidad de Gastón, sino también el ambiente cálido y acogedor que Bonafide y todo su personal ofrecen a sus clientes. Es un lugar donde el amor y el cuidado por los clientes son palpables en cada gesto y sonrisa.
Quiero agradecer no solo a Gastón, sino también a Bonafide y a todo su equipo por crear un lugar donde la calidez humana es una prioridad, y donde los empleados como Gastón hacen la diferencia. Gente como ustedes ilumina nuestro día y nos recuerda lo hermoso que es ser solidarios y amables.
Gracias, Gastón, y gracias, Bonafide, por ser un lugar donde el café no es solo una bebida, sino una experiencia llena de amor y cuidado por los clientes. Tu acto de bondad no pasará desapercibido, y esperamos que tu ejemplo inspire a otros a seguir tu camino.

